Festa do Magosto: Fiesta de castañas

La Fiesta del Magosto se celebra en Ourense en la Comarca de Ourense en la provincia de Ourense en Galicia.
Refrán: “Por san Martín se hace el magosto con castañas asadas y vino o mosto”.
Celebración del Magosto
En su origen, el magosto era una fiesta en torno al fuego y a las castañas asadas con la que los gallegos honraban las cosechas. El fuego del hogar en las frías noches de primeros de noviembre convidaba a compartir cuentos y leyendas antiguas. La noche es también el escenario de los magostos de las cuadrillas, que hacían fuego al aire libre y entre castañas, chorizos asados, vino tinto nuevo, canciones y cuentos continuaban una tradición cuyos elementos, incluida la queimada final, son símbolos de vida y purificadores.
El carácter diferencial y el arraigo del magosto de Ourense, que tiene lugar con motivo de la festividad de San Martín de Tours (patón de la ciudad) lo convirtió en 2008 en fiesta de interés turístico de Galicia.
La explosión de las castañas suena en Ourense, ya que la fiesta, popular y espontánea, se celebra en distintos barrios, en el parque de A Alameda y en los montes que la circundan por todos los ciudadanos desde los más jóvenes a los más experimentados.
Origen del Magosto
En Noviembre tiene lugar en Galicia el magosto. Su lugar originario de celebración fue el monte aunque se puede celebrar en casa, al lado del fuego del hogar, en algún rincón del pueblo. En Galicia también lo celebraban en el atrio de la iglesia o en la encrucijada del pueblo al pie de un crucero.
El día 1 de noviembre, los celtas propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta samahaim, la cual era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final de verano. Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón.
Por las mismas fechas, los romanos celebraban las saturnales. El mundo de los espíritus se entreabría y salían personajes de pesadilla, las almas tenues, los cuerpos que habían sido enterrados y las sombras. Todos se nutrían de los platos depositados sobre las tumbas.
Samahaim
El día del samahaim, los celtas encendían el primer fuego, origen de todos los fuegos. Con él se encendían, a su vez, todos los fuegos.
Las castañas se asaban sobre una gran hoguera, por lo general, visible desde varios puntos de la parroquia, desempeñando la misma función que las hoguestas de San Juan. En Galicia, el fuego permanente del hogar se encendía con un tizón traído de la hoguera de la Vigía Pascual o del fuego encendido la noche de Navidad.
La gente de Galicia comía castañas la víspera de los Fieles Difuntos con la fe de que cada una libraba un alma del purgatorio.
Los celtas, durante el samahaim, bebían hasta perder la razón. El vino en el magosto, el moscatel en la castañada y el aguardiente en la mauraca corrían, hasta tal punto, que la mente de muchos participantes se licuaba.
En el magosto, la gente joven siempre hizo gala de una cierta libertad de costumbres, casi como en el carnaval; se permitían cosas que cualquier otro día estarían mal vistas. Al terminar de comer las castañas, los asistentes se tiznaban unos a otros, bailaban y saltaban sobre el fuego.
La gente mayor los miraba por las ventanas y no los reconocía. Durante los días de carnaval, los muertos salen de su espacio de residencia, el espacio salvaje, para invadir el espacio urbano; por el contrario, el día de las castañas, los vivos dejan el espacio urbano para invadir el espacio salvaje que es el de los muertos.
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